Teorías arbóreas, para los que se agurren y para los que no.

28/11/09

Modelando arcilla

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Haz una figura de arcilla. una figura que sea un corazón, y no más gruesa que una mera lámina.
Déjala secarse al aire, sin ejercer presión alguna sobre ella...
Se secará, y se deformará. No dejará de ser un corazón, pero sí dejará de ser una figura plana. Se curvará libremente, hasta que se haya ndurecido del todo.

Lo mismo ocurrirá con el amor. Si modelas una relación, y la dejas secar libremente, se fortalecerá y retorcerá a placer, hasta haberse forjado una buena parte de ella (ya que, al contrario que la arcilla, nunca termina de secarse totalmente).

Ahora bien... Si decides que esta figura de arcilla no te gusta con esas ondulaciones, y decides a aplastarla para que vuelva a ser plana... Te llevarás una sorpresa, pues en vez de aplanarse, se romperá en tantos pedazos como ondulaciones tuviese.

Lo mismo ocurre con la relación: si decides "aplanarla" en un momento de consolidación, aplastando todas las ondulaciones que se produjeron mientras se endurecía... Descubrirás que también se romperá. 
Sin embargo, y al contrario que la arcilla, estos pedazos no se pueden unir con simple cianocrilato... Sino con los materiales más difíciles de encontrar en el mundo: perdón, comprensión, etc... (Y puede que, si tienes suerte en extremo, también encuentres esencia de cuerno de unicornio, la cual, al mezclarse con una disolución concentrada de raíz cuadrada de -1, te dará el ingrediente de la felicidad eterna).

Vistas estas comparaciones, podríamos deducir que el amor y la arcilla son muy similares...

Ahora bien, si desde el principio hubiésemos dejado secar nuestra lámina de arcilla con una presión encima, se habría endurecido con su forma plana. Con lo cual, no habría hecho falta aplastarla luego, y no se habría partido.

No obstante... ¿Se podría ejercer esa misma presión sobre el amor? 
¿No es el amor un sentimiento libre, imposible de encadenar?
Tal vez se le podrían imponer barreras... Pero difícilmente las respetaría.

Podemos desear que una figura de arcilla sea perfectamente plana. Y podemos, también, conseguir que lo sea.

Podemor desear un amor perfecto... Pero debemos saber que el amor ya es perfecto por sí mismo.
Un amor con ondulaciones es bello sentimiento.
Un amor liso es una superficie, no un sentimiento.

La arcilla es tierra. Tierra que tú puedes moldear...
El amor es locura. Y la locura te moldea a ti.

Por tanto... No intentes alisar un amor una vez forjado, o lo romperás en mil pedazos.
Y si rompes el amor, no dudes ni por un segundo que entonces tú te romperás detrás...
(A no ser, por supuesto, que hayas conseguido el ingrediente de la felicidad eterna...) 
Y, ¿sabes una cosa? No hay felicidad más eterna que el propio amor. Así que procura no romperlo...
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25/11/09

Unicornios

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Pinta un unicornio que camine del mundo real al ideal. Deja que tu mundo, el único trivial, se deje influir por el fin. 

Conviértete en el unicornio, y deja que el tiempo a tu alrededor se detenga. Que el material se desvanezca, la luz desaparezca, y lo único que quede seas tú.
Tú y tu ilusión. 
Tú y tu vida.
Tú y tu mundo.

Porque tu mundo nunca fue el mundo real. Y tu mundo nunca fue un ideal. 
Por eso no debes dejar nunca que el unicornio pase por completo al otro lado. Deja que se asome, lo contemple, se maraville y lo desee. Pero nunca lo dejes cruzar. No dejes que tu mundo sea el idealizado. Porque no es más que una idea sacada de tu imaginación. 

Tu mundo siempre fue mucho más que eso. 
Siempre será más real que el mundo real. Siempre será más luminoso que el ideal.
¿Sabes por qué? Porque tu mundo lo creas tú. Tú lo gobiernas y tú decides sobre él. No dejes que nada exterios influya objetivamente en él. Al igual que la sal no cambia la sopa, sino que esta sigue siendo sopa, tu mundo seguirá siendo tu mundo.

Piensa que si tu mundo fuese el ideal o el real... no sería tu mundo, sino precisamente el ideal o el real...

Y dime... ¿Quién desea vivir en un mundo que no es el suyo?









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30/10/09

Hipérbola

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¿Qué sentirías si fueses una gráfica en forma de hipérbole? ¿No estarías tremendamente deprimido?
Yo sí... Imagínatelo:

Avanzar siembre hacia abajo (o hacia arriba) sin alcanzar nunca el punto 0... Parece imposible, es casi inalcanzable para nuestra mente...
Pero, si lo piensas, lo mismo pasa con la raíz principal, que siempre avanza hacia ese lago de felicidad que está ahí... Pero nunca llega. ¿O tal vez sí? ¿Lo sabe alguien?
Tal vez sí que llega algún día...
Tal vez la hipérbola alguna vez llegue a encontrarse con el 0... O no.

Tal vez todos nosotros somos pequeñas hipérbolas andantes, destinadas a nunca llegar a nuestra meta final...
Y por ello no nos damos cuenta de las maravillas que dejamos a nuestro paso.
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28/10/09

Clasificar

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¿Es necesario clasificarlo todo? Es más... ¿Es necesario tener que clasificar ALGO? ¿Por qué esa manía humana de clasificarlo todo? Las cosas son. Y por mucho que las clasifiquemos no dejarán de serlo... 

Si yo digo (por ejemplo) que mentir es "malo", el hecho de mentir en sí no va a dejar de significar mentir. ¿O acaso sí? Si ahora digo que mentir es "bueno", ¿se convierte de repente en algo "bueno"? Será algo bueno o malo según digamos nosotros. Es más, tal vez ni siquiera la palabra "mentir" signifique realmente el hecho de mentir... Tal vez ni siquiera exista ese término. ¿Qué es realmente mentir? ¿Decir algo que no es verdad? Y en ese caso... ¿Qué es verdad? ¿Quién decide lo que es cierto y lo que no? Si yo quiero, los midiclorianos existen, las mitocondrias planean su rebelión, el calentamiento global desaparecerá, y la roca que entorpece ahora mismo el avance de la raíz principal estallará en mil pedazos... ¿Quién puede negarme todo esto? ¡Nadie!

Así que ya sabes: Si los muertos sólo ven lo que quieren ver... 
Los vivos sólo viven lo que quieren vivir.
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18/10/09

COLORES


Este no es un capítulo chupicuadernícola. Pero es otra paranoia que desarrollé hace tiempo en forma de relato corto a mi modo autista... y tal, a ver si os gusta:



Colores. Siempre hay colores. Son tan bonitos...
No sé qué colores son. Ni siquiera sé si son realmente colores. Pero es lo único que hay. Se entremezclan. Se separan. Desaparecen. Aparecen otros nuevos.
La oigo venir. Son su pasos, inconfundiblemente suaves y firmes. Abre la puerta. Oigo como crujen las bisagras. Nunca me deja cerrarla del todo, dice que es peligroso. En casa, sólo tienen picaporte dos puertas: la de entrada y la otra puerta. No sé lo que hay detrás, siempre está cerrada con llave. Respiro su olor. Es fuerte, se ha echado su perfume. Me gusta cuando no se lo echa, resalta su personalidad. Aunque ella piensa lo contrario, y lo utiliza cada vez que vamos a salir. Por tanto, hoy saldremos...
Siento sus manos sobre las mías. Normalmente son un poco ásperas, pero hoy son suaves. Huelen a crema.
Los colores van mezclándose poco a poco, hasta que todo se llena de un solo color. No sé cómo se llama, pero es el color de su olor, de sus pasos, de su respiración... es el color de mamá.
-¿Celeste?
Su voz produce ondulaciones. Aparecen distintos tonos del mismo color, y forman caracolas. Recuerdo la primera vez que me enseñó una caracola. Estábamos en el mar. La arena me quemaba la piel, pero era tan fina que era agradable. Olía a sal, y se respiraba humedad. Podía oír el agua a unos pasos de mí, pero mamá dijo que era peligrosa. Recuerdo que me llevó hasta ella, hasta que sentí frío en mis pies, y empecé a reír. Entonces tenía cinco años. Mamá me cogió una mano y la introdujo en el agua, justo cuando una ola se acercaba y nos empapó a las dos. Corrimos de la mano por la playa, hasta que tropecé con algo y caímos al suelo. Ella nunca me suelta la mano cuando estamos fuera. Mamá recogió lo que me había hecho caer y me lo ofreció. “Esto es una caracola” dijo. Era muy suave, con curvas. Reconocí las curvas como las formas que describían los colores de su voz. Desde entonces sé que son caracolas.
Ahora esa caracola está en mi mesa. Me gusta cogerla de vez en cuando y pasear mis dedos por su superficie. Es hermosa. Mamá dice que algo es hermoso cuando te gusta y te hace sentir bien. Tocar la caracola me hace sentir bien, y me gusta.
-Celeste, ¿estás despierta?
Celeste. Ese es mi nombre. Mamá me lo puso porque es el color del cielo, y dice que es el color más bonito del mundo. Yo no sé si es celeste, pero sé que el color más bonito del mundo es el de mamá.
-Sí, estoy despierta -abro los ojos para demostrárselo-. ¿A dónde vamos hoy?
-Es una sorpresa. Venga, a desayunar.
Me gustan las sorpresas. Hacen que un cosquilleo me recorra de arriba a abajo. Luego siento como si algo me apretara la tripa con suavidad. Dice mamá que eso son nervios. A mí me gustan los nervios, y me hacen sentir bien. Es, por tanto, algo hermoso.
Mamá me abraza. Su olor me envuelve, y su color lo llena todo. Siento la necesidad de decírselo.
-Mamá, tu color es el más bonito del mundo.
No le gusta que se lo diga. Se siente incómoda, y me dice que no diga tonterías. Dice que no me invente cosas que no puedo ver...
Eso es lo que más me gustaría del mundo. Lo que más feliz me haría sentir. Seguro que ver es lo más hermoso que existe...
Lástima que eso, a mí, se me ha negado.

PS: El próximo será un capítulo de verdad, en serio.


10/10/09

Nunca Jamás

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¿De qué está hecho Nunca Jamás? ¡De números imaginarios!
Vale, al principio te parecerá una tonteriá como la copa de un pino (que es un árbol, y por tanto no puede ser tontería), pero si lo piensas llega a tener su lógica...

El mundo está hecho de números Reales. Reales son porque existen.
Los números imaginarios existen, pero sólo imaginariamente.
El mundo es real porque existe.
Si los números imaginarios existen pero no son reales, es porque hay una dimensión imaginaria que se cruza con el mundo real, y aparece presente en algún lugar del mismo.
Nunca Jamás existe, pero no es real, y ocupa un lugar en nuestra imaginación.
Nuestra imaginación tiene su propia dimensión, la cual ocupa un lugar en el mundo real.

Conclusión: Nunca Jamás = Imaginación = Números Imaginarios.
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9/10/09

Homo sapiens 1

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Se enamoró.
No, no lo hizo...
Pero quiso hacerlo. Para ello, le contó a todo el mundo que tal vez lo estuviese...
Se acabó enamorando de verdad.

Pasos a seguir cuando quieres hacer algo, pero no estás del todo seguro:
1) Coméntale a alguien lo que se te ha ocurrido, así por encima y ligeramente.
2) Coméntaselo a más gente, cada vez menos por encima y más detalladamente.
3) Déjate llevar por ese sentimiento de autoconvencimiento leve que te va envolviendo cuanto más detalladamente lo "comentas".
4) Créetelo definitivamente, ya no será comentar, sino informar.
5) La decisión está finalmente tomada.

Y esto ocurre prácticamente siempre. 

Curioso, el Homo sapiens...
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¿Y ésta quién es?

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Soy ese pequeño ser de la Tierra que apuntilla tus incorrecciones con incorrecciones aún mayores...

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