Teorías arbóreas, para los que se agurren y para los que no.

17/5/12

Meteorito

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Estoy mirando mi pared, y está torcida. La puerta del armario, torcida. La puerta de la habitación, torcida.
Últimamente todo a mi alrededor está torcido. Es como si el mundo de repente se hubiera inclinado un par de grados más sobre su eje y se hubiera olvidado de inclinarme a mí con él...
Así debieron de sentirse las primeras rocas (o lo que hubiera entonces) cuando el meteorito que más tarde formaría la Luna se llevó por delante media Tierra... Todo debió de quedarse torcido para ellas.
En el fondo creo que eso es lo que me está pasando. No es el mundo el que está torcido, sino mi cabeza, que ha sido golpeada de lleno por un enorme meteorito que iba a Odín sabe dónde con mucha prisa. Tanta prisa que ni siquiera se dio cuenta de nuestro choque, y siguió adelante sin ver que me arrastraba detrás...
Pero yo sí me di cuenta, y aunque él no es apenas consciente de mi existencia, desde entonces lo veo todo torcido.
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12/12/10

Sociedad Atómica

Estimado chupicuaderno, probablemente debido a tu actual inexistencia material, hace mucho que no te cuento cosas de esta especie tan curiosa a la que me ha tocado pertenecer.
Hoy quería hablarte del complejo de tabla periódica que tenemos los seres humanos dependiendo de nuestra forma de sentirnos realizados.

Los hay con complejo de gas noble, que se completan a sí mismos y no necesitan enlaces de ningún tipo para ser felices. A veces pueden unirse entre ellos si se los somete a presiones extremas, pero no se sentirán a gusto hasta volver a moverse libres y en soledad. Son aquellos que reniegan del amor y dicen buscar algo más allá, aquellos filósofos o coleccionistas de ideas que no desean distracciones humanas para alcanzar algo que perdieron a cambio de nacer. Al igual que en la tabla periódica en la humanidad son una minoría.

Los que no tienen este complejo no pueden ser felices del todo por sí mismos, y buscan completarse con otros.
Siguiendo de cerca a los gases nobles vienen los no metales que aspiran poder llegar a ser como los gases nobles, aunque saben que para realizarse siempre necesitarán a otro átomo que los complete. Forman enlaces covalentes fuertes con otros no metales y aunque su ilusión es llegar al enlace eterno, muchas veces son obligados a separarse, bien por catalizadores externos, bien por ionizaciones internas. Tras un exceso de separaciones pueden llegar a sentirse hidrógeno, ese pequeño ingenuo que no pertenece a ninguna familia, al que todos despojan de sus electrones y acaban expulsando vilmente de todos sus enlaces. Entonces se plantean que tal vez sea más útil ser un gas noble y no compartir electrones con nadie... y de pronto aparece un no metal especial, con el que querrán compartir electrones el resto de su vida (porque, al contrario que los átomos, nuestras vidas no son eternas). Descubrimos entonces que el hidrógeno es sólo una forma de sentirse, el Romanticismo elevado al mayor exponente, el ideal de soledad infeliz que todos alcanzan alguna vez en la vida, pero en la que nadie que no quiera permanecerá para siempre.

Muchas veces un no metal se cansará de sentirse hidrógeno y pasará a ser semi-metal en un desesperado intento de sentirse como los metales, los cuales tampoco son capaces de completarse a sí mismos. No obstante, para ellos un único enlace no es suficiente. Necesitan sentirse rodeados de muchos otros como ellos. Forman inmensas redes metálicas en las que los electrones vuelan de una punta a la otra sin importarles los celos e impotencias que suelen afectar a los no metales.

Por supuesto, metales y no metales pueden unirse en enlaces iónicos que, aunque sean fácilmente disueltos en agua, pueden durar toda su existencia sin quebrantar ninguna ley física.

No sé si la tuya funciona de forma parecida, pero hay cosas que me apasionan de mi especie.

Y luego está en enlace dativo... Aún lo estoy investigando, pero creo que, de momento, es mi favorito.

1/6/10

Cuerdas, redes.

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El universo está hecho de cuerdas. Cuerdas que son la vida de los equilibristas que caminan sobre cada una de ellas.

Hay equilibristas expertos que caminan por su cuerda sin dificultad alguna, aunque a veces hay elementos externos (viento, aves, o desequilibrados que se les vienen encima) que los hacen desestabilizarse.

No obstante, muchos equilibristas (la mayoría) no son tan expertos. Éstos tropiezan constantemente, ya sea con sus pies, con otras cuerdas, con pájaros, o incluso con su propia cuerda.
Unos pocos se desesperan y deciden no hacer más equilibrios, se tiran de la cuerda, y nadie vuelve a saber más de ellos. 

A otros les dan ataques de pánico y se agarran a la cuerda, y hace falta un buen empujón para que se vuelvan a poner en marcha. 

El resto (que no son pocos) de los que tropiezan constantemente son los que insisten en mantener el equilibrio sobre una cuerda que no hace más que sacudirse y retorcerse bajo sus pies para que caigan. 

Algunas veces caen; pero, para su sorpresa, no caen al vacío. Caen a una fuerte red cuyas cuerdas son las vidas de sus nudos, y cuyos nudos no son otros que todos aquellos dispuestos a sujetarte cuando tropiezas. Son todos aquellos que no permitirán que caigas al vacío. 
Después de todo, eres un nudo más, un nudo que sujeta al igual que es sujetado. 
Un nudo que, sobre todas las cosas, confía en su Red.
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5/4/10

Las piedras no caminan

Dicen que el Homo sapiens es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y esto es tan cierto como que el agua moja. Te preguntarás por qué es el ser humano tan estúpido...
No se sabe muy bien por qué, el Homo sapiens tiene una pequeña obsesión con el cambio. Quiero decir, cree que absolutamente todo está "condenado" a no ser nunca igual. Por tanto, si esta piedra estaba hoy aquí, es posible que mañana ya no esté. Y no será hasta la tercera o cuarta vez que tropiece con ella, que el sujeto humano se dará cuenta de la verdad, escriba una teoría, e incluso puede que gane un Nobel por descubrir que esa piedra siempre estuvo, está y estará en el mismo lugar...

Pero no creas que esto se reduce únicamente a las piedras... El Homo sapiens es conocido en todo su planeta por su excelente habilidad para tropezar con absolutamente todo lo que encuentra no una, ni dos, sino mil veces. ¿Por qué? Por las mismas razones que con la piedra.
Si un día de lluvia sale sin paraguas y se moja, es probable que al día siguiente, aunque esté nublado, se le vuelva a olvidar porque "seguro que hoy no llueve, pues el cielo está sujeto al cambio".
Si de pronto un grupo de Homo sapiens da la voz de alarma, que estamos produciendo daños irreversibles en el planeta con X e Y... No esperes que alguien deje de utilizar X o Y, porque, total, "el mundo está sujeto al cambio".

No obstante, esta fantástica habilidad no se queda sólo en los fenómenos físicos y en las piedras, sino que se extiende a ese ámbito tan absurdo y que tantísimo afecta al Homo sapiens... Me refiero, evidentemente, a los sentimientos, esos seres incorpóreos que rigen la gran mayoría de nuestros actos. 
Si un sujeto humano se siente afrentado por otro y, al tomar venganza, descubre que no obtiene placer alguno de ella, sino incluso más dolor, lo más lógico sería que no volviese a vengarse. Pero, obviamente, pensará "esta vez me saldrá bien, pues el resultado está sujeto al cambio", y volverá a vengarse de sus agravios, y a descubrir nuevamente que en total recibe más mal que bien.
Y si entramos ya en el ámbito de Amor, los ejemplos se elevan a infinito. Porque es éste el más cruel de los sentimientos, que no mira nunca en el bienestar de nadie. Es el sentimiento que ciega sin remedio al Homo sapiens, el que le hará tropezar incontables veces con la misma piedra, y aún seguir tropezando cuando sabe que la piedra no se moverá... Es este sentimiento el que obliga al ser humano a perdonar e ignorar, a creer desesperadamente que la próxima vez será diferente... ¿Por qué?
Porque el más cruel de los sentimientos va unido al más bondadoso... Esperanza, lo llaman. El que impide que un sujeto, y aun una población entera, se derrumbe ante las desgracias. El que, unido a Amor, empuja al Homo sapiens a seguir caminando, pase lo que pase, con los ojos vendados ante las mil piedras que sabe que están en el camino.
Porque "la próxima vez será diferente", esta especie nunca se dará cuenta de que todo es lo mismo siempre aunque cambien los colores, y que, por más que quiera, las piedras no caminan.

23/3/10

Un día, sin saber ni cómo ni por qué...

Siempre quisiste ser uno de ellos... un ser mágico, habitante de aquellos fantásticos bosques de árboles milenarios y seres que tan sólo eran visibles una vez en la vida...
Siempre deseaste moverte con esa agilidad por entre las raíces y las rocas, que se retorcían en intrincados senderos tan sólo los habitantes del lugar eran capaces de seguir...
 

Siempre lo quisiste. Y, sin embargo... un día, sin saber muy bien por qué, dejaste de creer. ¿Lo pensaste tú? ¿Te lo dijo alguien? ¿Lo leíste? ¿Lo viste? Probablemente ni siquiera recuerdas cómo fue, pero lo que sí que sabes es que un día dejó de parecerte posible. Viste su irrealidad y decidiste pensar otras cosas, cosas más reales. Tan reales como te las mostraban tus ojos, sin intentar ver más allá...
 

Dejaste de buscar duendes por entre las ramas de los robles. Ya no observabas con atención los movimientos de las flores en busca de señales de hadas... ya no volviste a intentar hablar con los animales, total no te iban a entender... Enterraste todo ese mundo mágico en lo más profundo de tu corazón. Nunca más te dejarías llevar por semejantes tonterías.
Al cabo de un tiempo en un bosque sólo eras capaz de distinguir un número de troncos musgosos, rocas que se interponían en tu camino, molestos insectos, flores que te producían alergia... habías olvidado los días en que todo aquello estuvo lleno de magia.
 

Sin saber muy bien ni cómo ni por qué, te habías transformado. Ya no eras más un niño. A partir de entonces serías otro adulto más, agobiado por un futuro indefinido. Sin tiempo para vivir. Sin tiempo para desenterrar aquella infancia lejana en la que los más diminutos e insignificantes detalles formaban un universo de fantasía e imaginación.
Sin saber muy bien ni cómo ni por qué, te habías convertido en ese ser que siempre detestaste y deseaste no entender nunca. Y tu deseo se cumplió: aún continúas sin entenderlo...
 

Si un día de estos, no importa si mañana o dentro de treinta años (hasta que uno muere nunca es demasiado tarde), dijeras “¡basta!” y mirases hacia atrás. Si descubrieses el momento en que decidiste que todo aquello era imposible... descubrirías también que nunca tuviste una sola prueba de que lo fuera... Tal vez pudieras replanteártelo todo. Revivir al hada que murió cuando dejaste de creer en ella... Murió porque tú la enterraste en el olvido, pero igual que uno mismo la entierra, uno mismo la puede desenterrar...
Cuando descubres esto te conviertes en ese ser mágico que siempre deseaste... descubres que en realidad lo has sido siempre, y nunca quisiste verlo...
 

Tal vez llegue el día en que te lo replantees... y entonces volverás a vivir la magia. Volverás a ver la belleza en las cosas, las cosas buenas que se esconden en las malas. Volverás a aquel mundo que dejaste abandonado tanto tiempo atrás... no te tiene ningún rencor, pues es tu verdadero mundo, donde deberías estar. Y no lo dejarás escapar otra vez más.

Es una lástima, sin embargo... saber que ese día nunca te llegará...

23/1/10

Un chupicuento

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Esto no lo he escrito yo, es un chupicuento que me ha enseñado CN... Y es demasiado chupi para ser un chupicuento (La parte en morado la ha escrito ella, basada en una paranoia nuestra) :



"Veraneaba una derivada enésima en un pequeño chalet situado en la recta del infinito del plano de Gauss, cuando conoció a un arcotangente simpatiquísimo y de espléndida representación gráfica, que además pertenecía a una de las mejores familias trigonométricas. Enseguida notaron que tenían propiedades comunes.
Un día, en casa de una parábola que había ido a pasar allí una temporada con sus ramas alejadas, se encontraron en un punto aislado de ambiente muy íntimo. Se dieron cuenta de que convergían hacia límites cuya diferencia era tan pequeña como se quisiera. Había nacido un romance.
Los números imaginarios de su subconsciente se elevaron a la raíz de -2 y se convirtieron en imaginarios al cuadrado. ¡De esta forma lo vieron todo real y triste, aunque en realidad era imaginariamente alegre!
Acaramelados en un entorno de radio épsilon, se dijeron mil teoremas de amor. Cuando el verano paso, y las parábolas habían vuelto al origen, la derivada y el arcotangente eran novios.
Entonces empezaron los largos paseos por las asíntotas siempre unidos por un punto común, los interminables desarrollos en serie bajo los conoides llorones del lago, las innumerables sesiones de proyección ortogonal. Hasta fueron al circo, donde vieron a una troupe de funciones logarítmicas dar saltos infinitos en sus discontinuidades. En fin, lo que eternamente hacían los novios.
Durante un baile organizado por unas cartesianas, primas del arcotangente, la pareja pudo tener el mismo radio de curvatura en varios puntos. Las series melódicas eran de ritmos uniformemente crecientes y la pareja giraba entrelazada alrededor de un mismo punto doble.
Del amor había nacido la pasión. Enamorados locamente, sus gráficas coincidían en más y más puntos. Con el beneficio de las ventas de unas fincas que tenia en el campo complejo, el arcotangente compro un recinto cerrado en el plano de Riemann.
En la decoración se gastó hasta el último infinitésimo. Adornó las paredes con unas tablas de potencias de "e" preciosas, puso varios cuartos de divisiones del término independiente que costaron una burrada. Empapeló las habitaciones con las gráficas de las funciones mas conocidas, y puso varios paraboloides de revolución chinos de los que surgían desarrollos tangenciales en flor. Y Bernoulli le presto su lemniscata para adornar su salón durante los primeros días.
Cuando todo estuvo preparado, el arcotangente se traslado al punto impropio y contemplo satisfecho su dominio de existencia. Varios días después fue en busca de la derivada de orden n y cuando llevaban un rato charlando de variables arbitrarias, le espeto, sin más:
- ¿Por qué no vamos a tomar unos neperianos a mi apartamento? De paso lo conocerás, ha quedado monísimo.
Ella, a la que le quedaba muy poco para anularse, tras una breve discusión del resultado, aceptó. El novio le enseñó su dominio y quedó integrada. Los neperianos y una música armónica simple, hicieron que entre sus puntos existiera una correspondencia unívoca. Unidos así, miraron al espacio euclídeo. Los astroides rutilaban en la bóveda de Viviany... ¡Eran felices!
- ¿No sientes calor? - dijo ella
- Yo si. ¿Y tú?
- Yo también.
- Ponte en forma canónica, estarás más cómoda.
Entonces él le fue quitando constantes. Después de artificiosas operaciones la puso en paramétricas racionales...
- ¿Que haces? Me da vergüenza... - dijo ella
- Te amo, ¡yo estoy inverso por ti...! ¡Déjame besarte la ordenada en el origen...! ¡No seas cruel...! ¡Ven...! Dividamos por un momento la nomenclatura ordinaria y tendamos juntos hacia el infinito...
Él la acarició sus máximos y sus mínimos y ella se sintió descomponer en fracciones simples. (Las siguientes operaciones quedan a la penetración del lector)
Al cabo de algún tiempo la derivada enésima perdió su periodicidad. Posteriores análisis algebraicos demostraron que su variable había quedado incrementada y su matriz era distinta de cero. Ella le confesó a él, saliéndole los colores:
- Voy a ser primitiva de otra función.
Él respondió: - Podríamos eliminar el parámetro elevando al cuadrado y restando.
- ¡Eso es que ya no me quieres!
- No seas irracional, claro que te quiero. Nuestras ecuaciones formarán una superficie cerrada, confía en mí.
La boda se preparó en un tiempo diferencial de t, para no dar que hablar en el círculo de los 9 puntos. Los padrinos fueron el padre de la novia, un polinomio lineal de exponente entero, y la madre del novio, una astroide de noble asíntota.
La novia lucía coordenadas cilíndricas de Satung y velo de puntos imaginarios. Ofició la ceremonia Cayley, auxiliado por Pascal y el nuncio S.S. monseñor Ricatti.
Hoy día el arcotangente tiene un buen puesto en una fábrica de series de Fourier, y ella cuida en casa de 5 lindos términos de menor grado, producto cartesiano de su amor."
 

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28/11/09

Modelando arcilla

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Haz una figura de arcilla. una figura que sea un corazón, y no más gruesa que una mera lámina.
Déjala secarse al aire, sin ejercer presión alguna sobre ella...
Se secará, y se deformará. No dejará de ser un corazón, pero sí dejará de ser una figura plana. Se curvará libremente, hasta que se haya ndurecido del todo.

Lo mismo ocurrirá con el amor. Si modelas una relación, y la dejas secar libremente, se fortalecerá y retorcerá a placer, hasta haberse forjado una buena parte de ella (ya que, al contrario que la arcilla, nunca termina de secarse totalmente).

Ahora bien... Si decides que esta figura de arcilla no te gusta con esas ondulaciones, y decides a aplastarla para que vuelva a ser plana... Te llevarás una sorpresa, pues en vez de aplanarse, se romperá en tantos pedazos como ondulaciones tuviese.

Lo mismo ocurre con la relación: si decides "aplanarla" en un momento de consolidación, aplastando todas las ondulaciones que se produjeron mientras se endurecía... Descubrirás que también se romperá. 
Sin embargo, y al contrario que la arcilla, estos pedazos no se pueden unir con simple cianocrilato... Sino con los materiales más difíciles de encontrar en el mundo: perdón, comprensión, etc... (Y puede que, si tienes suerte en extremo, también encuentres esencia de cuerno de unicornio, la cual, al mezclarse con una disolución concentrada de raíz cuadrada de -1, te dará el ingrediente de la felicidad eterna).

Vistas estas comparaciones, podríamos deducir que el amor y la arcilla son muy similares...

Ahora bien, si desde el principio hubiésemos dejado secar nuestra lámina de arcilla con una presión encima, se habría endurecido con su forma plana. Con lo cual, no habría hecho falta aplastarla luego, y no se habría partido.

No obstante... ¿Se podría ejercer esa misma presión sobre el amor? 
¿No es el amor un sentimiento libre, imposible de encadenar?
Tal vez se le podrían imponer barreras... Pero difícilmente las respetaría.

Podemos desear que una figura de arcilla sea perfectamente plana. Y podemos, también, conseguir que lo sea.

Podemor desear un amor perfecto... Pero debemos saber que el amor ya es perfecto por sí mismo.
Un amor con ondulaciones es bello sentimiento.
Un amor liso es una superficie, no un sentimiento.

La arcilla es tierra. Tierra que tú puedes moldear...
El amor es locura. Y la locura te moldea a ti.

Por tanto... No intentes alisar un amor una vez forjado, o lo romperás en mil pedazos.
Y si rompes el amor, no dudes ni por un segundo que entonces tú te romperás detrás...
(A no ser, por supuesto, que hayas conseguido el ingrediente de la felicidad eterna...) 
Y, ¿sabes una cosa? No hay felicidad más eterna que el propio amor. Así que procura no romperlo...
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25/11/09

Unicornios

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Pinta un unicornio que camine del mundo real al ideal. Deja que tu mundo, el único trivial, se deje influir por el fin. 

Conviértete en el unicornio, y deja que el tiempo a tu alrededor se detenga. Que el material se desvanezca, la luz desaparezca, y lo único que quede seas tú.
Tú y tu ilusión. 
Tú y tu vida.
Tú y tu mundo.

Porque tu mundo nunca fue el mundo real. Y tu mundo nunca fue un ideal. 
Por eso no debes dejar nunca que el unicornio pase por completo al otro lado. Deja que se asome, lo contemple, se maraville y lo desee. Pero nunca lo dejes cruzar. No dejes que tu mundo sea el idealizado. Porque no es más que una idea sacada de tu imaginación. 

Tu mundo siempre fue mucho más que eso. 
Siempre será más real que el mundo real. Siempre será más luminoso que el ideal.
¿Sabes por qué? Porque tu mundo lo creas tú. Tú lo gobiernas y tú decides sobre él. No dejes que nada exterios influya objetivamente en él. Al igual que la sal no cambia la sopa, sino que esta sigue siendo sopa, tu mundo seguirá siendo tu mundo.

Piensa que si tu mundo fuese el ideal o el real... no sería tu mundo, sino precisamente el ideal o el real...

Y dime... ¿Quién desea vivir en un mundo que no es el suyo?









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30/10/09

Hipérbola

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¿Qué sentirías si fueses una gráfica en forma de hipérbole? ¿No estarías tremendamente deprimido?
Yo sí... Imagínatelo:

Avanzar siembre hacia abajo (o hacia arriba) sin alcanzar nunca el punto 0... Parece imposible, es casi inalcanzable para nuestra mente...
Pero, si lo piensas, lo mismo pasa con la raíz principal, que siempre avanza hacia ese lago de felicidad que está ahí... Pero nunca llega. ¿O tal vez sí? ¿Lo sabe alguien?
Tal vez sí que llega algún día...
Tal vez la hipérbola alguna vez llegue a encontrarse con el 0... O no.

Tal vez todos nosotros somos pequeñas hipérbolas andantes, destinadas a nunca llegar a nuestra meta final...
Y por ello no nos damos cuenta de las maravillas que dejamos a nuestro paso.
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28/10/09

Clasificar

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¿Es necesario clasificarlo todo? Es más... ¿Es necesario tener que clasificar ALGO? ¿Por qué esa manía humana de clasificarlo todo? Las cosas son. Y por mucho que las clasifiquemos no dejarán de serlo... 

Si yo digo (por ejemplo) que mentir es "malo", el hecho de mentir en sí no va a dejar de significar mentir. ¿O acaso sí? Si ahora digo que mentir es "bueno", ¿se convierte de repente en algo "bueno"? Será algo bueno o malo según digamos nosotros. Es más, tal vez ni siquiera la palabra "mentir" signifique realmente el hecho de mentir... Tal vez ni siquiera exista ese término. ¿Qué es realmente mentir? ¿Decir algo que no es verdad? Y en ese caso... ¿Qué es verdad? ¿Quién decide lo que es cierto y lo que no? Si yo quiero, los midiclorianos existen, las mitocondrias planean su rebelión, el calentamiento global desaparecerá, y la roca que entorpece ahora mismo el avance de la raíz principal estallará en mil pedazos... ¿Quién puede negarme todo esto? ¡Nadie!

Así que ya sabes: Si los muertos sólo ven lo que quieren ver... 
Los vivos sólo viven lo que quieren vivir.
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18/10/09

COLORES


Este no es un capítulo chupicuadernícola. Pero es otra paranoia que desarrollé hace tiempo en forma de relato corto a mi modo autista... y tal, a ver si os gusta:



Colores. Siempre hay colores. Son tan bonitos...
No sé qué colores son. Ni siquiera sé si son realmente colores. Pero es lo único que hay. Se entremezclan. Se separan. Desaparecen. Aparecen otros nuevos.
La oigo venir. Son su pasos, inconfundiblemente suaves y firmes. Abre la puerta. Oigo como crujen las bisagras. Nunca me deja cerrarla del todo, dice que es peligroso. En casa, sólo tienen picaporte dos puertas: la de entrada y la otra puerta. No sé lo que hay detrás, siempre está cerrada con llave. Respiro su olor. Es fuerte, se ha echado su perfume. Me gusta cuando no se lo echa, resalta su personalidad. Aunque ella piensa lo contrario, y lo utiliza cada vez que vamos a salir. Por tanto, hoy saldremos...
Siento sus manos sobre las mías. Normalmente son un poco ásperas, pero hoy son suaves. Huelen a crema.
Los colores van mezclándose poco a poco, hasta que todo se llena de un solo color. No sé cómo se llama, pero es el color de su olor, de sus pasos, de su respiración... es el color de mamá.
-¿Celeste?
Su voz produce ondulaciones. Aparecen distintos tonos del mismo color, y forman caracolas. Recuerdo la primera vez que me enseñó una caracola. Estábamos en el mar. La arena me quemaba la piel, pero era tan fina que era agradable. Olía a sal, y se respiraba humedad. Podía oír el agua a unos pasos de mí, pero mamá dijo que era peligrosa. Recuerdo que me llevó hasta ella, hasta que sentí frío en mis pies, y empecé a reír. Entonces tenía cinco años. Mamá me cogió una mano y la introdujo en el agua, justo cuando una ola se acercaba y nos empapó a las dos. Corrimos de la mano por la playa, hasta que tropecé con algo y caímos al suelo. Ella nunca me suelta la mano cuando estamos fuera. Mamá recogió lo que me había hecho caer y me lo ofreció. “Esto es una caracola” dijo. Era muy suave, con curvas. Reconocí las curvas como las formas que describían los colores de su voz. Desde entonces sé que son caracolas.
Ahora esa caracola está en mi mesa. Me gusta cogerla de vez en cuando y pasear mis dedos por su superficie. Es hermosa. Mamá dice que algo es hermoso cuando te gusta y te hace sentir bien. Tocar la caracola me hace sentir bien, y me gusta.
-Celeste, ¿estás despierta?
Celeste. Ese es mi nombre. Mamá me lo puso porque es el color del cielo, y dice que es el color más bonito del mundo. Yo no sé si es celeste, pero sé que el color más bonito del mundo es el de mamá.
-Sí, estoy despierta -abro los ojos para demostrárselo-. ¿A dónde vamos hoy?
-Es una sorpresa. Venga, a desayunar.
Me gustan las sorpresas. Hacen que un cosquilleo me recorra de arriba a abajo. Luego siento como si algo me apretara la tripa con suavidad. Dice mamá que eso son nervios. A mí me gustan los nervios, y me hacen sentir bien. Es, por tanto, algo hermoso.
Mamá me abraza. Su olor me envuelve, y su color lo llena todo. Siento la necesidad de decírselo.
-Mamá, tu color es el más bonito del mundo.
No le gusta que se lo diga. Se siente incómoda, y me dice que no diga tonterías. Dice que no me invente cosas que no puedo ver...
Eso es lo que más me gustaría del mundo. Lo que más feliz me haría sentir. Seguro que ver es lo más hermoso que existe...
Lástima que eso, a mí, se me ha negado.

PS: El próximo será un capítulo de verdad, en serio.


10/10/09

Nunca Jamás

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¿De qué está hecho Nunca Jamás? ¡De números imaginarios!
Vale, al principio te parecerá una tonteriá como la copa de un pino (que es un árbol, y por tanto no puede ser tontería), pero si lo piensas llega a tener su lógica...

El mundo está hecho de números Reales. Reales son porque existen.
Los números imaginarios existen, pero sólo imaginariamente.
El mundo es real porque existe.
Si los números imaginarios existen pero no son reales, es porque hay una dimensión imaginaria que se cruza con el mundo real, y aparece presente en algún lugar del mismo.
Nunca Jamás existe, pero no es real, y ocupa un lugar en nuestra imaginación.
Nuestra imaginación tiene su propia dimensión, la cual ocupa un lugar en el mundo real.

Conclusión: Nunca Jamás = Imaginación = Números Imaginarios.
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9/10/09

Homo sapiens 1

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Se enamoró.
No, no lo hizo...
Pero quiso hacerlo. Para ello, le contó a todo el mundo que tal vez lo estuviese...
Se acabó enamorando de verdad.

Pasos a seguir cuando quieres hacer algo, pero no estás del todo seguro:
1) Coméntale a alguien lo que se te ha ocurrido, así por encima y ligeramente.
2) Coméntaselo a más gente, cada vez menos por encima y más detalladamente.
3) Déjate llevar por ese sentimiento de autoconvencimiento leve que te va envolviendo cuanto más detalladamente lo "comentas".
4) Créetelo definitivamente, ya no será comentar, sino informar.
5) La decisión está finalmente tomada.

Y esto ocurre prácticamente siempre. 

Curioso, el Homo sapiens...
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1/10/09

El Origen


El origen del chupicuaderno surgió de la primera teoría arbórea. Dicha teoría es la que dio comienzo a nuestra relación chupicuadernícola, la cual empezó así:


(15 de noviembre de 2008)


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Si te mando un ·, ¿me mandas un ·?
Y así soy feliz.
Quería empezar con un buen saludo... pero tú y yo aún no tenemos nada en común. [...].
Bueno, de hecho, sí que lo tenemos... Estamos relacionados en tu origen y en mi fin. ¿Que por qué? Verás... 


¿Sabes quién soy? ¿Sabes qué es mi vida? Te daré una pista:
Mi vida transcurre bajo tierra. Siempre avanza, nunca se detiene. Siempre hacia abajo, hacia el gran lago subterráneo que aún no sé dónde encontrará...

Efectivamente, mi vida es una raíz. Es una raíz que avanza inexorable en busca del agua de la felicidad, que se encuentra en los lugares más inesperados. Pero, ¿qué sería de esta raíz sin las raíces secundarias, que no crecen hacia abajo, sino hacia los lados? Sin ellas, esta raíz principal no sería más que un palo recto hundido en la tierra... Pero con ellas, tirando cada una hacia un lado, la raíz principal se retuerce en su indecisión, dejando así de ser un inútil palo, y convirtiéndose en la base de un lento crecimiento hacia el gran lago del placer, del descanso, de lo que quiera que esté buscando.

Son estas raíces secundarias las que sostienen a la raíz principal, las que absorben el agua de la felicidad de las pequeñas cosas. Esta agua se encuentra en la humedad que invade todos los subterráneos, tanto bajo un arrozal, como un desierto, o un bloque de hielo. Si una raíz crece en alguno de estos lugares, no dudes que bajo ellos hay humedad. Cada vez que esta humedad es absorbida, una gran sensación de bienestar invade a la construcción viviente de arriba a abajo, y la animan a continuar su gran búsqueda. 

Sin embargo, este avance por parte tanto de la raíz principal como de las raíces secundarias no es simple y sencillo. A menudo se encuentran grandes y densas rocas que representan un gran problema. Es entonces cuando se echa mano de las pequeñas raicillas (pelos absorbentes, que no se diga que mi educación primaria fue en vano). Estas “amigas” son las que se introducen por entre las más mínimas rendijas de la roca, resquebrajándola y rompiéndola, para dejar de nuevo el camino libre. Bajo estas rocas se acumula siempre un charquito de agua (cuyo tamaño suele ser directamente proporcional al de la roca), el cual produce un placer superior al producido por la simple humedad de la tierra. Es el placer de resolver un problema, el placer de contar con esas pequeñas raíces que siempre están ahí apoyando...

A pesar de todo, hay momentos en que ni siquiera estas raicillas son capaces de resquebrajar por completo una roca. Esta roca se encuentra prácticamente siempre en el camino de la raíz principal. Si esta raíz no es capaz de continuar con la marcha, ni el mayor de los océanos absorbidos por las secundarias podrá transmitirle nada que dure más de unos pocos minutos. Son estos los únicos momentos en los que la raíz mostrará desesperación en su insistente empuje, hasta que la roca obstaculizante estalle bajo tal presión. En este caso el agua también se habrá acumulado debajo, y hay muy poca felicidad comparable a la que esta agua produce.


No obstante, hay veces en que ni la presión de las raíces de mil baobabs podrían hacer estallar la roca. Entonces la gran raíz, abatida, aturdida y triste, no tendrá otro remedio que retroceder y buscar un camino que rodee el obstáculo. Hará falta más de una raíz secundaria absorbiendo humedad para sacarla de su aflicción tras estas derrotas. Pero al final, y como todo, se aliviará, y la gran raíz continuará su marcha imparable hacia el desconocido lago subterráneo.

Ahora bien... ¿Cuál es la función de una raíz por sí misma, sin algo a lo que transmitir la savia de la felicidad? Genau: no tiene absolutamente ninguna función.
Todo lo que hace una raíz se refleja en su producto. El producto de mi raíz aún no es más que un tronco enano con unas cuantas ramas. Aún verde y frágil. Sin embargo, este ser tan “amorfo” es el perfecto reflejo de la raíz que lo alimenta: El tronco tiende a crecer hacia arriba, siempre simétrico al crecimiento hacia abajo de la raíz (tomando como eje de simetría el suelo), retorciéndose donde lo hace ésta. Las ramas son otro tanto de las raíces secundarias... Siempre han dicho que “La cara es el reflejo del alma”, yo añado: “el árbol es el reflejo de la vida”.

Porque es árbol es el recuerdo. El árbol son los logros y decepciones. El árbol es el fiel retrato de un camino sin fin. El árbol es lo que se ve del esfuerzo y avance subterráneos.
Porque el árbol es lo que queda siempre. Porque, aún cuando el árbol ha sido olvidado, queda un residuo de ámbar que se resiste a desaparecer...
Por eso yo de mayor seré árbol, y cuando muera, seré ámbar...
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28/9/09

¿Y esto qué es?

¡Hola, pequeños seres de la Tierra!

Me gustaría empezar diciendo que la idea de hacer este blog me rondaba la cabeza desde hace ya algunos meses, pero decidí esperar a empezar el curso, tener tiempo para estresarme, estresarme un poco más, estresarme más aún, una vez estresada, plantearme ponerme a estudiar, estudiar... Y luego ya, si eso, actualizar. Lo cual implica dos cosas:

a) Serán actualizaciones esporádicas, por lo que si me esás leyendo por compromiso, no tendrás que preocuparte.
b) Creo que no implica nada más... la segunda implicación me la he inventado.

También me gustaría señalar que este no es un blog donde cuente mi vida día a día, ni mes a mes, ni siglo a siglo. Ni es un blog de información, ni publicidad, ni nada que pueda interesar a los humanoides de hoy en día...
Es un chupicuaderno virtual, lo cual es, como su propio nombre indica, un blog chupicuadernícola. La idea principal no es más que poner sobre la virtualidad (ya que no es sobre el papel) las "teorías arbóreas" que ya están escritas en un chupicuaderno a papel -papel de calidad, por cierto-, y las paso a la virtualidad por varias razones:

a) Hay gente que, sorprendentemente, tras haber leído estas teorías arbóreas me sugirió hacer un blog con ellas.
b) En el hipotético caso de que un gran incendio acabase con todas mis pertenencias, entre ellas el chupicuaderno.. me gustaría tener algo guardado en algún sitio seguro.
c) Se me está acabando el segundo cuaderno y, bien por no gastar papel, bien porque son bastante caros, no quiero gastar muchos más.
d) Tal vez alguien, en algún futuro lejano, se sirva de estas chorradas arbóreas para dominar el mundo... Y entonces me sentiré útil.

Una vez aclarado todo... Me despido con una reverencia midiclorianil, por ser tan amables de leer esta primera entrada.


PD: Un adelanto del próximo y primer capítulo chupicuadernícola: El Origen.

¿Y ésta quién es?

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Soy ese pequeño ser de la Tierra que apuntilla tus incorrecciones con incorrecciones aún mayores...

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